viernes, 16 de agosto de 2013

¡Silencio por favor!



Esta fue la única frase que se me ocurrió en este momento, hoy salí a la calle y como es la costumbre en nuestro país cualquier cosa que genere una queja es un motivo para escribir, entonces paso todo el camino de ida y vuelta pensando en ese tema, pienso como iniciar y como desarrollar esa idea, así capaz cuando llegue a mi casa se me hace más fácil escribir.

Llego y me sirvo una taza de café, es imposible que escriba sin tomar café, me siento, abro blogger y decido comenzar mi entrada, el plan iba muy bien hasta que el ruido de la construcción de abajo no me permite ni escuchar mis pensamientos, no puedo ni escuchar el sonido de las teclas, con lo mucho que me gusta.

Busco mis audífonos, capaz de esa manera puedo omitir el ruido, poniendo música de fondo, algo instrumental que me permita concentrarme, todo iba bien, hasta que a alguien de mi casa le dio por conversar, pero hablo de conversar de forma inspirada, parece que el hecho de que tenga los audífonos puestos no le da una idea de que estoy escuchando o viendo algo y que eso implica que no tengo ganas de hablar, aún así pongo mi mejor cara, escucho y emito un comentario de vez en cuando, poco a poco se va media hora, media hora desde que me senté en esta silla a escribir y sólo tengo el título de la entrada, después de 30 minutos mis ganas se fueron, o al menos de escribir aquella entrada, aunque me da un tema para una diferente, ni pensar que todo lo que estaba pidiendo para aquella entrada era un poco de silencio.


 

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